26 de noviembre de 2025
1. ¿Cómo surgió la iniciativa de implantar la formación dual en la UAL, y qué motivaciones institucionales o locales fueron determinantes para dar ese paso?
La implantación de la formación dual en la Universidad de Almería surgió en el curso 2015-2016 como respuesta estratégica a una necesidad clara: acercar todavía más la formación universitaria al tejido productivo y mejorar la empleabilidad real de nuestro estudiantado. Durante los últimos años, desde el Vicerrectorado hemos observado cómo las empresas de la provincia, especialmente en sectores clave como el agroalimentario, la ingeniería, la salud o las tecnologías emergentes, demandaban perfiles cada vez más especializados y con una integración temprana en entornos profesionales.
A nivel institucional, la UAL había consolidado un ecosistema muy maduro de prácticas curriculares y extracurriculares, con más de mil convenios activos y una relación fluida con las organizaciones del entorno. Esto facilitó dar un paso más hacia un modelo dual que permitiera formación académica y experiencia profesional simultáneas, de forma estructurada y con corresponsabilidad entre universidad y empresa.
Además, Almería es un territorio con un tejido empresarial dinámico, innovador y muy orientado a la aplicación inmediata del conocimiento. La formación dual encajaba de forma natural con este contexto, ya que permite a las compañías participar activamente en la definición de competencias y en la formación del talento que necesitan.
Por todo ello, la iniciativa no solo respondía a un interés académico, sino también a un compromiso territorial: reforzar la conexión entre la UAL y el desarrollo económico y social de la provincia, asegurando que la universidad siga siendo un motor de transformación, innovación y oportunidades para la ciudadanía.
2. En tu opinión, ¿cuáles han sido los elementos clave que han sostenido el éxito de Talento D-UAL, y qué lo hace diferente frente a otros modelos universitarios duales?
Uno de los elementos clave del éxito de Talento D-UAL ha sido su diseño centrado en las necesidades reales del tejido productivo, construido desde una colaboración permanente entre universidad y empresas e instituciones. No se trata solo de incorporar periodos en la empresa, sino de corresponsabilizar a los agentes implicados en la definición de competencias, la planificación de los itinerarios y la evaluación del aprendizaje. Esta gobernanza compartida ha permitido generar confianza, estabilidad y una mejora continua basada en datos y seguimiento.
Otro factor diferencial es la flexibilidad del modelo, que se adapta a cada titulación y sector sin perder rigor académico. Talento D-UAL integra prácticas y formación dual de manera coherente, combinando docencia universitaria con estancias formativas estructuradas en la empresa, lo que facilita una experiencia progresiva, no fragmentada.
Destaca su capacidad para alinear empleabilidad y excelencia formativa. El programa no busca solo inserción laboral inmediata, sino desarrollar un perfil profesional sólido, con competencias transversales y tecnologías emergentes. Esta combinación, junto con la implicación activa del estudiantado y del personal docente, convierte a Talento D-UAL en un modelo maduro y singular dentro del panorama universitario español.
Pero sin duda, la característica más diferenciadora del programa es su capacidad de incidir en titulaciones con tasas de empleabilidad media y baja, fomentando que empresas e instituciones acojan a estudiantes con un amplio espectro de perfiles.
3. Uno de los hallazgos de nuestro estudio es que la implicación real y sostenida del profesorado y de las empresas es crítica. ¿Cómo lo habéis conseguido en la práctica, y qué estrategias han funcionado mejor?
En la Universidad de Almería, hemos constatado que la implicación efectiva del profesorado y de las empresas e instituciones requiere un enfoque estructurado y sostenido. Para el profesorado, fomentamos la formación y sensibilización sobre la formación dual, destacando su valor en la empleabilidad de nuestros estudiantes. Además, integramos incentivos académicos y reconocimiento institucional a quienes participan activamente en programas duales, incluyendo coordinación con empresas y seguimiento del estudiantado.
En cuanto a las empresas, hemos desarrollado alianzas estratégicas basadas en confianza mutua y beneficios claros. Establecemos convenios que definen responsabilidades, objetivos y criterios de evaluación, garantizando que la experiencia sea enriquecedora tanto para la empresa como para el estudiante. Organizamos encuentros periódicos de coordinación y foros de intercambio de buenas prácticas, asegurando que la colaboración se mantenga activa y bidireccional. Con todo ello, la empresa encuentra en este programa una de las mejoras vías de atracción y captación de talento universitario para sus filas.
Entre las estrategias más efectivas destaca la creación de figuras de referencia: tutores académicos que acompañan al estudiante en la empresa y coordinadores empresariales que actúan como interlocutores con la universidad. Este acompañamiento continuo facilita la resolución de problemas y fortalece el compromiso de todos los actores.
Finalmente, la evaluación constante y el feedback entre universidad, empresa y estudiante han sido clave para ajustar los programas y garantizar su sostenibilidad. La implicación real surge cuando cada parte percibe que la colaboración aporta valor tangible: mejora de competencias del estudiantado, innovación en la empresa y relevancia académica para la universidad.
4. Más allá de la empleabilidad, ¿qué transformaciones percibes en los estudiantes que han cursado el itinerario dual en la UAL en cuanto a competencias, actitud o vínculo con el mundo profesional?
En la Universidad de Almería, la formación dual no solo potencia la empleabilidad, sino que genera transformaciones profundas en los estudiantes. Aquellos que participan en itinerarios duales desarrollan competencias transversales de gran valor, como la capacidad de adaptación, la resolución de problemas en contextos reales y la gestión efectiva del tiempo y proyectos. Además, la exposición temprana al entorno profesional refuerza habilidades técnicas específicas vinculadas a su campo de estudio, acelerando su madurez profesional.
En cuanto a la actitud, estos estudiantes suelen mostrar mayor proactividad, iniciativa y compromiso, tanto en el ámbito académico como laboral. La experiencia dual fomenta la autoconfianza, la resiliencia y la capacidad de aprendizaje continuo, ya que enfrentan desafíos reales que requieren tomar decisiones responsables y aprender de los errores en un contexto profesional.
El vínculo con el mundo profesional se consolida desde el primer día. Los estudiantes duales desarrollan redes de contacto, comprenden la cultura empresarial y adquieren una visión más amplia del mercado laboral. Esto no solo facilita su inserción posterior, sino que les permite anticipar las demandas del sector y contribuir con ideas innovadoras en sus prácticas. En definitiva, el itinerario dual transforma a los estudiantes en profesionales más competentes, conscientes y preparados, capaces de integrarse de manera eficaz y de aportar valor a las organizaciones desde el inicio de su carrera.
5. Toda innovación conlleva desafíos. ¿Cuáles han sido los principales obstáculos que habéis afrontado en Talento D-UAL, y qué aprendizajes o medidas correctoras han resultado más efectivas?
La implantación de Talento D-UAL ha supuesto avanzar por un terreno aún poco explorado en el sistema universitario. El primer desafío fue armonizar los tiempos y ritmos de la universidad con los de las empresas e instituciones. La formación dual exige una planificación conjunta muy fina, y para ello tuvimos que crear procedimientos más flexibles y canales de comunicación directa entre tutores académicos y profesionales.
Otro obstáculo relevante fue la necesidad de acompañar a nuestro profesorado y a las organizaciones en este nuevo modelo. Para superarlo, impulsamos acciones formativas específicas, guías operativas y espacios de intercambio donde compartir experiencias y ajustar expectativas. Este apoyo ha resultado decisivo para reducir incertidumbres y asegurar una supervisión de calidad.
También afrontamos el reto de garantizar que las estancias en empresa no solo ampliaran la experiencia del estudiantado, sino que enriquecieran realmente sus competencias. La solución fue reforzar la definición de los proyectos formativos y establecer un seguimiento más sistemático, basado en evidencias y en evaluaciones conjuntas. Hemos reforzado la formación básica en Riesgos Laborales y en responsabilidad e implicación empresarial, para el estudiantado que accede al programa con una microcredencial específica.
En conjunto, los aprendizajes más valiosos han sido la importancia de la coordinación temprana, la claridad en los roles y la necesidad de medir para mejorar. Estos ajustes nos han permitido consolidar un modelo más maduro, fiable y alineado con las necesidades del entorno profesional.
6. Mirando hacia adelante, ¿qué papel esperas que juegue la formación dual en la estrategia de la UAL y en el panorama universitario español? ¿Cómo abordar la expansión o adaptación del modelo?
La formación dual universitaria es de hecho uno de los ejes estratégicos para la UAL y como tal ha sido integrado en su nuevo Plan Estratégico 2025-27. Nuestro objetivo es consolidarla como una vía sólida de inserción laboral cualificada y como un modelo que impulsa la innovación docente y la colaboración estable con el tejido productivo e institucional. La formación dual nos permite formar profesionales capaces de afrontar retos reales desde el inicio de su trayectoria, al tiempo que contribuye a que las empresas participen activamente en la definición y actualización de los perfiles que necesitan.
En el panorama universitario español, la formación dual está llamada a crecer como un referente de calidad y pertinencia social. Para avanzar, será imprescindible reforzar los marcos normativos que aporten seguridad jurídica tanto a universidades como a empresas y estudiantes, y promover incentivos que faciliten la participación del tejido empresarial, especialmente de las pymes.
En cuanto a la expansión del modelo, en la UAL nos encontramos en un proceso de mejora continua que se orienta en dos direcciones: refuerzo de las alianzas estratégicas con pymes comprometidas de todos los sectores, bien distribuidas geográficamente y que nos permita insertar estudiantes de titulaciones con tasas de empleabilidad media y baja; y la implantación de formación dual internacional en aquellas empresas multinacionales que tengan programas de movilidad para sus trabajadores.
La adaptación deberá ser flexible, sensible a las particularidades de cada sector y apoyada en sistemas de evaluación rigurosos que garanticen la calidad de la experiencia dual.
En definitiva, la formación dual será un catalizador para transformar la universidad, acercarla aún más al entorno y ofrecer a nuestros estudiantes oportunidades formativas que mejoren su futuro profesional.
7. Para quien lea esta entrevista: si tuvieras que destacar un mensaje clave que quisiera que otras universidades, responsables académicos o empresas retuvieran tras conocer vuestra experiencia con Talento D-UAL, ¿cuál sería? Y, ¿qué le dirías a alguien que está pensando en impulsar un modelo dual en su institución?
El mensaje clave que me gustaría transmitir es que la formación dual universitaria no es solo una metodología, sino una estrategia de transformación capaz de alinear de manera real la universidad con las necesidades del entorno profesional. Se ha revelado como una de nuestras herramientas más eficaces para hacer relaciones institucionales, facilitándonos un auténtico retorno social y la mejora de la empleabilidad de nuestro estudiantado. En nuestro caso, Talento D-UAL ha demostrado que, cuando la universidad y las empresas trabajan desde la corresponsabilidad y con un objetivo común, se genera un ecosistema donde los estudiantes aprenden mejor, las empresas innovan más y hacen captación del talento universitario del que tan necesitadas están y la universidad avanza en calidad y pertinencia social.
A quienes estén pensando en impulsar un modelo dual en su institución, les diría dos cosas. La primera: empiecen, aunque sea con un proyecto piloto. La dualidad se construye progresivamente y requiere experimentar, evaluar y ajustar. La segunda: no lo hagan solos. Escuchar a las empresas e insituciones, a los estudiantes y al profesorado desde el principio evita resistencias y asegura que el modelo sea sostenible.
La formación dual universitaria no es un fin en sí mismo, sino un camino para ofrecer una educación más conectada, aplicada y transformadora. Y, cuando se vive desde dentro, se comprueba que merece la pena.
Aquí puede descargar el informe «La Formación Dual Universitaria como estrategia de largo recorrido: un caso práctico“, que analiza la experiencia acumulada por la Universidad de Almería en la implantación de la Formación Dual.
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4 de julio de 2025